Bibliotecas… y bibliotecas.

La caja de las letras del Instituto Cervantes: un tesoro por conocer

 

 

 

 

2007 fue el año en el que el Instituto Cervantes se mudó a la calle Alcalá 49, la avenida más emblemática de Madrid. Se mudó al edificio que alojó al Banco Central y que muchos identifican por las cariátides (esculturas femeninas que actúan como columnas de un edificio) que custodian sus puertas.

Edificio del antiguo Banco Central, hoy Sede del Instituto Cervantes-Madrid

El director de entonces, César Antonio Molina, al ver la cámara acorazada del antiguo banco se le ocurrió la idea: «Esas cajas no habían guardado el mayor activo de nuestro país, que es la lengua común de 500 millones de hablantes (…) Pensé que por qué no custodiábamos ese valor inmaterial y espiritual en torno al idioma y a la creación literaria y artística. Entonces decidí que todos los premios Cervantes, todas las grandes personalidades de nuestra cultura, fueran ocupando cada una de esas cajas, con la idea de que no se abrieran cada una de ellas hasta décadas después, y que fuera un legado de cara al futuro».

Como veis, en esa cámara no se guarda oro, aunque está llena de placas doradas; tampoco encontraremos dentro rubíes ni zafiros, pero sí joyas, joyas extrañas, únicas, algunas de latón, otras de pergamino. Hay relojes, pulseras, estatuillas de mármol, partituras, cartas, manuscritos, libros y, sobre todo, secretos. Los que han ido legando cada uno de los escritores y escritoras galardonados con el Premio Cervantes de las Letras y otras personalidades de la cultura no solo española sino del mundo hispánico.

Entre esos escritores se encuentran: Francisco Ayala, Gabriel García Márquez, Antonio Buero Vallejo, Antonio Gamoneda, Ana Mª Matute, Juan Marsé, José Emilio Pacheco, Nicanor Parra, Elena Poniatowska, José Manuel Caballero Bonald, Fernando del Passo, Eduardo Mendoza, Carlos Edmundo de Ory, Jorge Edwards y, el último en “abrir su caja”, el poeta catalán Joan Margarit que lo ha hecho esta misma mañana (4 de noviembre 2019).

Sin embargo, no todos los legados proceden de escritores,también está representado el arte (Antoni Tàpies), la ciencia (Margarita Salas), la danza (Alicia Alonso, Víctor Ullate), el cine (Luis García Berlanga), el teatro (Nuria Espert), la interpretación (Manuel Alexandre), la fotografía y la edición (Mario Muchnik) o la gestión literaria (Carmen Balcells), el hispanista (especialista en la historia o la literatura española) Sir John Elliott, que eligió la caja número 1492, el año del descubrimiento de América, la música (Cristóbal Halffter, Luis de Pablo, Atahualpa Yipanki, Ana Belén ).

El pasado mes de octubre,  también han depositado su legado en la Caja de las Letras, el grupo argentino Les Luthiers. En la caja nº 1224, han quedado- entre otros objetos- la primera página de la partitura de la «Cantata Moratón» (más tarde rebautizada como “Laxatón”), «una parodia de la “Pasión según San Mateo” de Bach tocada con once instrumentos informales», una colección de los DVD de sus espectáculos; varios programas de mano,  una de las estatuillas de los premios Mastropiero; y dos «yerbomatófonos», instrumentos informales creados con mates.

Si queréis visualizar y saber un poco más, os dejo el vídeo que publicó el Instituto Cervantes con motivo de la inauguración de esta caja tan especial que más que una caja es el cofre de un tesoro, el de nuestra cultura, la de todos los que hablamos español.

BIBLIOTECA DEL MONASTERIO DE SILOS

La abadía benedictina de Santo Domingo de Silos (Burgos) es una de las más antiguas de España, según su archivo, fue fundada en el año 954. Su construcción es de estilo románico, una de las mejores muestras. Sin embargo, si está aquí es por su biblioteca en la que se han incorporado más de 260.000 registros bibliográficos que se pueden consultar a través de su catálogo digital. Entre estos registros están varios códices de los más importantes en la lengua y la literatura española: En el “scriptorium” de esta abadía de copió un texto en el aparecen las primeras palabras documentadas del castellano escrito (las glosas silenses); uno de sus códice está hecho con el primer papel usado en Europa (s. XI).  La biblioteca no se puede visitar, solo tienen acceso a ella -además de los monjes- los investigadores, aunque a través de su página podéis conocer algo más.

http://www.abadiadesilos.es/

Otra de las dependencias interesantes de esta abadía, que puede visitarse, es su botica que data de principios del siglo XVIII. Para el uso de la botica, el monasterio disponía de su propio jardín botánico, de un laboratorio farmacéutico y de una biblioteca especializada. De ésta se conservan unos 400 volúmenes editados entre los siglos XVI y XIX. También se guardan varios centenares de tarros de loza que se utilizaban como recipientes de productos medicinales.

 

 

 

Os dejo un vídeo sobre el monasterio hecho por un monje en el que podréis ver no solo su entorno, sus dependencia, sino cómo viven y a qué dedican su vida diaria

 

Biblioteca Huntington 

La Biblioteca Huntington  (S. Marino, California- EEUU) es una biblioteca muy particular ya que no es solo un lugar depositario de libros o manuscritos especiales – que lo es también, por ejemplo una biblia del taller de Gutenberg- sino porque en ella se conserva una colección de arte rica en retratos ingleses ( s. XVIII y XIX), pintura norteamerica (s. XVIII-XX) y muebles franceses del s. XVIII.

El chico de azul- Thomas Gainsborough

Pero en lo que quizá  radique su particularidad es por cultivar unos jardines botánicos muy especiales, uno de los cuales (el dedicado a la vegetación desértica) contiene la mayor colección de cicadas ( son plantas únicas supervivientes de épocas remotas, unos 280 millones de años, consideradas fósiles vivientes)   en América del Norte.

Los jardines están divididos en más de una docena de temas, incluyendo el Jardín Australiano, la Colección de Camelias, el Jardín para Niños, el Conservatorio del Desierto, el Conservatorio para la Ciencia Botánica, el Jardín del Desierto, el Jardín de Hierbas, el Jardín Japonés, Lily Pond, North Vista, el Jardín Palmera, el Jardín de las Rosas, el Jardín Shakespeare, el Jardín Subtropical y Selvático y el Jardín Chino (Liu Fang Yuan 流芳園 o el Jardín de la Fragancia Floral), actualmente abiertos al público. La biblioteca tiene un programa para proteger y propagar las especies de plantas en peligro de extinción.

El siguiente vídeo es un breve reportaje sobre esta biblioteca, solo tiene un inconveniente: no está traducido, ni siquiera contiene unos sencillos subtítulos.

 

 

Esta otra exposición de la Biblioteca Nacional se centra en la figura del músico Esteban A. Barbieri (1823-1894), descendiente de una familia de bailarines italianos, es una de las personalidad más ricas del siglo XIX español.

http://www.kizoa.com/embed-16903021-1782780o1l1

 

 

marprini@hotmail.com

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