Mes de noviembre- Soluciones

 

1º ENIGMA: En la época de Cervantes era habitual comer “suplicaciones” ¿A qué tipo de alimento o preparación nos referimos?

Como se indica en el libro “La pícara Justina”: En su tiempo, los que ahora se llaman barquillos, se llamaban suplicaciones, porque debajo de cada oblea iban otras muchas que hacían una manera de doblez, mas las de ahora, como no tienen doblez debajo, sino una oblea desplegada en forma de barco, llámanse barquillos. Es vergüenza, todo está sofisticado. (Pícara I, 174)

2º ENIGMA: Miguel de Cervantes nació y fue bautizado en Alcalá de Henares, el 9 de octubre de 1547. Su abuelo paterno fue abogado; sin embargo, ¿Cuál era el oficio de su padre, Rodrigo Cervantes?

Rodrigo Cervantes, padre del escritor, era hijo de campesinos oriundos de Castilla y su oficio era el de modesto cirujano itinerante. En la época de Cervantes, (…) Los cirujanos barberos ejercían su profesión de forma itinerante, dedicándose a patología poco importante: heridas, sangrías, dientes, fracturas, úlceras, cataratas, cálculos, hernias… , con unos resultados mediocres. La actividad consistente en la manipulación de fracturas y luxaciones se denominaba “álgebra”, y los que la practicaban “algebristas”, de menor rango social que los cirujanos barberos (…) Estos cirujanos no tenía estudios de medicina sino que sus conocimientos de basaban en la experiencia.

3º ENIGMA: Maritornes es un personaje de El Quijote cuya intervención da lugar a uno de los episodios más divertidos de la obra. Indica el capítulo en el que aparece y cuál es el motivo por el que se da esa situación tan cómica.

En la 1ª parte de la obra, en el cap. XVI, aparece el personaje de Maritornes. Su presencia se debe a lo que llamaríamos un episodio propio de una comedia de enredo: Después de una desastrosa aventura en la que D. Quijote queda molido y malparado, amo y criado llegan a una venta en la que Maritornes trabaja de sirvienta. El ventero acomoda a nuestros protagonistas junto con un arriero en un “soberao” de la venta; sin embargo, la noche, que se presentaba apacible, se convierte en lío monumental cuando Maritornes sube para encontrarse con el arriero con quien había acordado el encuentro;  la oscuridad hará que caiga en los brazos de nuestro caballero: (…) Topó con los brazos de Don Quijote, el cual la asió fuertemente de una muñeca, y tirándola hacia sí, sin que ella osase hablar palabra, la hizo sentar sobre la cama, tentóle la camisa y ella era de arpillera, a él le pareció ser de finísimo y delgado cendal(…) El arriero que escuchará las ternezas y requiebros de D. Quijote a la criada encenderá sus celos y todo acaba en una pelea en la que se verá envuelto también el bueno de Sancho: (…)Y así como suele decirse, el gato al rato, el rato a la cuerda, la cuerda al palo, daba el arriero a Sancho, Sancho a la moza, la moza a él, el ventero a la moza y todos menudeaban con tanta priesa, que no daban punto de reposo; y fue lo bueno que al ventero se le apagó el candil, y como quedaron a oscuras, dábanse tan sin compasión todos a bulto, que a do quiera que ponían la mano no dejaban cosa sana. (…)

 

 

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